Buena Nota

Los Mellos Romero

Los Mellos Romero

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 1, 2, 3 comienza la carrera electoral y sin dar el primer paso muchos se sienten ganadores, desde la tribuna se ven a los “futuros” alcaldes, gobernadores, diputados, concejales; todos tienen su puesto asegurado, todos tienen el poder anticipado, y claro! si les hacen comer el cuento desde temprano cuando aun las campañas no han iniciado en forma: “doctor ayúdeme con el recibo del agua”, “doctor mire que mi esposo le tiene unos voticos guardados”, doctor, doctor y doctor, con el título otorgado por la universidad de la ignorancia.

Sería injusto generalizar, tenemos que reconocer la disciplina y rigurosidad con la que se han venido preparando algunos candidatos y la buena labor ejercida por otros que hacen parte de la función pública y que indiscutiblemente merecen la oportunidad de darles continuidad a sus proyectos políticos. Ahora bien, este es el rol del aspirante, del “futuro”; pero, ¿a dónde queda la labor del ciudadano? ¿estará en el pedir que se compadezcan de la situación en la que se encuentre su barrio, municipio o departamento? ¿”pedir” será la única responsabilidad que nos atañe para después tener argumentos de crítica por si no nos cumplen? O por el contrario la tarea está en demostrar que desde el ejercicio, derecho y deber de la ciudadanía también se puede hacer gobernabilidad, también se puede criticar para proponer y de esta manera dar un acompañamiento permanente a la ejecución de cada peso del erario público, manteniendo una conversación franca y constructiva con quienes lo administran?

“No hay nada más frustrante que la soledad en el poder” me decía un amigo de la vieja guardia, de esos políticos de antaño que sienten entregar el país a una nueva generación con la ilusión de tener una vejez tranquila, pero a la vez, abriéndonos los ojos sobre la responsabilidad que tenemos con el presente para entregar un mejor futuro a quienes nos reemplazarán; y no es para menos, empezamos a enfrentarnos a una realidad compleja que nos obliga a responder a su dinámica, en donde se van quedando rezagados del paso aquellos que no logren percibir su papel y lo importante que son en este maratónico vaivén de la vida. Así como ocurre desde el ámbito personal, análogamente también sucede con las poblaciones, mientras unos pocos intenten llevar a cuestas la puja por tratar de sacar adelante a sus comunidades, sus esfuerzos no serán suficientes para cumplir con este objetivo si al momento de hablar de una verdadera transformación social, no se encuentran reunidos en un mismo escenario todos los actores involucrados, que si bien en muchos casos son excluidos, en otros se autoexcluyen por creer que su aporte no es necesario o que ellos no tienen nada que ver con la política (entendida esta, como el espacio natural de dicha transformación).

Toda razón tuvo Martín Luther King al expresar su preocupación frente a la indiferencia de los buenos ante la perversidad de los malvados. Tenemos una nueva oportunidad y es la de elegir buenos gobernantes, la de postularnos si sentimos oportuno hacerlo, la de hacer valer nuestro voto pero también nuestra obligación con este país que nos lo ha entregado todo; las cartas están en la mesa, no dejemos que el azar juegue por nosotros y como dijo el caleño “participá o mamate la politiquería”.