Buena Nota

Martes, 01 de Marzo de 2011 12:06

En memoria del padre Alcides Jiménez: El Amor que se hizo verbo

 Jesús les dijo:

-       Ama al señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu alma y con toda tu mente.  Ama a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22  37,39

Si me preguntaran como podía definir al padre Alcides Jiménez, creo que estos dos versículos de la biblia lo describirían muy bien. Llegar a Puerto Caicedo y preguntar por la gran obra del padre Alcides es sumergirse en la memoria intelectual de todo un municipio que fue tocado de forma muy especial por este carismático personaje e incognito para un país que se aniquila por ideales tan absurdos y de poca fundamentación los mismos que le quitaron la vida a este verbo del amor y la entrega comunitaria. 

El padre Alcides como la gran mayoría de los sacerdotes de nuestro país provenía de una familia campesina humilde y sencilla, de sangre indígena por derecho propio, nació en la bota caucana, pero entrego su vida a trabajar por un departamento como el Putumayo que se consumía por el cáncer de una guerra sin cuartel por el control de la tierras cocaleras y por supuesto el bajo Putumayo era el foco de  la rencilla abrupta y cruel que hoy todavía ejercen algunos grupos. El padre Alcides toma como su centro de trabajo el municipio de Puerto Caicedo, y es ahí cuando nace en el ese gran líder, que nunca le temió al terror de las armas, que defendió la biodiversidad natural de la región con vehemencia y jamás permitió que la clase humilde, trabajadora campesina se la ultraja y se les violara sus derechos humanos porque era ahí cuando verdaderamente se conocía al padre Alcides, en esos momentos cruciales su voz se levantaba y reclamaba justicia pero con dignidad cristiana, jamás por la vías de hecho a lo que muchos en este país se a acostumbraron para hacer escuchar su voz. 

Este poeta empedernido enalteció la noble labor de la mujeres como los ejes fundamentales de cualquier sociedad, en pocas palabras con sus acción les devolvió la dignidad a la mujeres de su parroquia creando la asociación de mujeres de Puerto Caicedo, ASMUN en 1987, e impulso varios talleres sobre derecho internacional humanitario, viendo la gran necesidad de promulgar el mensaje de cambio y analizando que el municipio no contaba con una emisora, impulsa la idea de crear una emisora 1998 pero lamentablemente el tiempo no le alcanzo a este líder espiritual y social ver culminada esta gran idea que hoy en día cobro vida siendo la única emisora local un legado imborrable que ha llevado a OCAINA ESTEREO a ser galardonada en el 2009 por el ministerio de cultura con el premio nacional de radios ciudadanas. Este líder pastoral, dueño de una personalidad arrolladora, concibió en ese entonces una emisora comunitaria que uniera a los 20 mil habitantes del municipio inmersos en medio del conflicto, para plantearles salidas diferentes a la violencia, y también como una forma de enfrentarse a los grupos armados que azotaban la región. Pero la muerte le cobró su osadía. Jaime Perdomo Sánchez, actual director y representante legal de Ocaína Estéreo, se reunió con los otros promotores de la idea y decidieron impulsar la emisora, que en ese entonces ya contaba con licencia pero no tenía equipos. La Bautizaron con el nombre de Ocaína, en memoria a la comunidad indígena que vivía entre los ríos Caquetá y Putumayo, arrasada durante la feroz bonanza del caucho, y con recursos propios y prestados consiguieron los equipos y actualizaron los convenios que había firmado el padre Alcides. El proyecto nació con la idea de hacer trabajo pastoral, y los que se enfrentaron al micrófono lo hicieron con el susto de meterse en algo nuevo. Pero algo más que la fe y la memoria del Padre los sacó adelante: su deseo de ayudar a la comunidad. 

El padre Alcides no conoció el temor hacia otros hombres sino el temor a Dios que le dio la valentía de enfrentarse a los violentos, no importaba si los días fueran lluviosos, no importaba si la misma vida se aferrara la seguridad del silencio, el siempre estuvo para sus feligreses y amigos de fe sin importar el credo, se convirtió en la voz de aquellos compatriotas ultrajados en su humanidad, se convirtió en su defensor en su héroe, en un pequeño valiente en tierra de feroces fieras sedientas de dolor, lagrimas y sangre, en pocas palabras cambio la mentalidad de un pueblo sumido en el miedo de los violentos y logro ganarse su libertad como ser social, aunque las balas asesinas acabaron con su cuerpo mortal hoy retumba en las calles sus poemas, su grito de lucha, en cada proyecto que nace huele y tiene la huella del padre Alcides, hoy una gran cantidad de familias vieron una nueva opción de vida gracias a él, a su labor. 

Pero la historia de los justos está marcada por la muerte como la de Luis Carlos Galán, Jaime Garzón y el propio Alcides que pudieron concebir un país de oportunidades, de justicia, de paz y amor, pero la intolerancia de aquellos que no soportan pensamientos heterogéneos, los marcan con un destino de muerte y fue asi como nuestro héroe carismático presintió su muerte:

“El 11 de Septiembre de 1988, hace diez años, último día de la Semana por la Paz, Alcides sintió la muerte en los talones, lo habían visitado en la mañana unos desconocidos que lo dejaron intranquilo todo el día, su tradicional alegría había desparecido, la olla común de ese día especial no tuvo en él su tradicional animador, se le sentía ausente.

Su hermano Wilfrido nos describe el momento del asesinato: “En la Eucaristía de las seis de la tarde, cerca del Ofertorio, Alcides comenzó a sospechar de la intención de (dos personajes desconocidos que habían llegado con ponchos blanco) y empezó a ponerse nervioso: se quitaba las gafas y las limpiaba, empezó a decir cosas incoherentes y a balbucear. Ya había vertido el vino en el cáliz y lo había dejado sobre la mesa.

De pronto uno de los individuos avanzó por el costado izquierdo de la capilla. El Padre lo miró y se quedó estático. Más o menos hacia la mitad del recorrido el sicario desenfundó un arma y le hizo el primer disparo, pero no logró hacer blanco. Evangelina, una de las asistentes, anciana morena que tenía por costumbre cantar en el coro de la iglesia, corrió y trato de interponerse entre el asesino y el padre, siendo alcanzada por un impacto y cayendo mal herida. Los disparos seguían. Alcides levanto el misal e intentó protegerse detrás de él….un disparo alcanzó el cáliz con vino a la mitad, atravesando su empuñadura… otros disparos alcanzaron el misal que le servía al padre como escudo, destrozándolo parcialmente. Al parecer ninguno de los disparos hechos en la capilla hicieron blanco en él, quien salió corriendo a través de la sacristía al patio interior de la casa cural, allí debajo de un árbol de zapote fue acribillado con dieciocho impactos de bala.”

Es así como le dan fin a una vida, a un amor que se hizo verbo, que lucho hombro a hombro con su comunidad, en la cual tuvo tristezas y alegrías.

Su labor ha trascendidos fronteras, en la comunidad católica alemana es conocida su obra, desde entonces sus proyectos recibe patrocinio de esta comunidad, al igual que Puerto Caicedo conmemora la fecha de sus asesinato con el encuentro departamental cultural, recreativo y ambiental y creo que es una excelente forma de recordar a héroe.

Más no antes quisiera compartir este pensamiento poético que me ha llamado la atención desde que me interese en escribir esta nota:


“….porque para estos hombres (como él)

no se conoce descanso ni reposo

así es el caminar de los que han hecho camino

pero tienen que mejorarlo poco a poco

Aquí vamos: ni muertos ni vencidos”

PADRE ALCIDES JIMENEZ

Eduard R. Valencia

Eduard R. Valencia

E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Comentarios (0)

Escribir comentario

smaller | bigger

busy