Son tantas las necesidades que tiene Bogotá como ciudad y tantas las respuestas técnicas que podemos dar, que tal vez podríamos escribir una tesis doctoral sobre el tema. Se han escrito muchos libros, infinidad de expertos has diagnosticado las posibles soluciones para sacar a Bogotá de la situación en la que esta, se han escrito manuales de políticas públicas de gestión orientadas a la modernización de la ciudad, aportes muy valiosos todos. Pero, no he visto ningún documento sobre la responsabilidad que los ciudadanos tenemos en esta labor de recuperación de la ciudad.
El desarrollo de cualquier sociedad depende en gran medida de la relación equilibrada entre instituciones y ciudadanos, pues no podría haber un dialogo si no existiera alguna de las dos partes. Las instituciones organizan, gestionan, producen normas para que la sociedad pueda vivir y convivir en un espacio determinado, en este caso, la ciudad, Bogotá. Pero si los ciudadanos no cumplen estas normas, no participan en su validación, no cuestionan su utilidad, y sobre todo no las replican y las enseñan a todos aquellos que hacen parte la ciudad, tenerlas no sirve nada.
El concepto de corresponsabilidad cobra importancia aquí, pues, como ciudadanos no podemos criticar y quejarnos de todo lo que sucede en nuestra ciudad cuando nosotros mismos o no participamos para cambiar aquello con lo que no estamos de acuerdo, o favorecemos la cultura del atajo, o no cumplimos las mínimas normas de convivencia. ¿Porqué nos colamos en las filas de los bancos y/o de Transmilenio?; ¿Porqué nos pasamos los semáforos en rojo/amarillo?; ¿Porqué no cruzamos las calles por la cebra?;¿Porqué no usamos los puentes peatonales?; ¿Porqué apuñalamos a aquellos que no sean de nuestro equipo de futbol?; ¿Porqué conducimos luego de habernos tomado unos tragos?; ¿Porqué botamos basura en las calles, o a las alcantarillas?; ¿Porque no respetamos los pasos peatonales y las ciclorrutas?; ¿Porqué no usamos los paraderos de buses correctamente, y en cambio hacemos parar el bus en cualquier parte?; ¿Porqué no usamos menos veces a la semana el carro y más la bici?; ¿Porqué parqueamos en los lugares que tienen la señal de prohibido parquear?...
Si queremos que en un futuro nuestra ciudad propenda a transformaciones equitativas y positivas, nosotros como ciudadanos tenemos gran parte de la responsabilidad en este proceso. Debemos hacer veedurías permanentes a nuestras instituciones y a nuestros gobernantes, tenemos que participar en la toma de decisiones, y sobre todo tenemos que dar ejemplo de responsabilidad ciudadana para poder exigir normas y comportamientos sostenibles en el tiempo y de acuerdo a las necesidades de la sociedad y de la ciudad.